Uno de los momentos más relajantes del día es la hora del baño, cuando después de un día de parque… ¡podríamos bañar a nuestros pequeños hasta vestidos! Lo que muchos papás desconocen es que sin intención alguna, con el baño podemos estar utilizando productos con ingredientes tóxicos directamente en la piel de nuestros niños, provocando reacciones alérgicas, dermatitis, irritaciones…
La mayoría de estos productos convencionales están llenos de ingredientes poco recomendables y, como la normativa no es excesivamente estricta, no se especifica en el etiquetado. Muchos fabricantes aprovechan este vacío legal incorporando colorantes, fragancias y conservantes sintéticos que no son inocuos a la piel del adulto y mucho menos a las pieles vulnerables de los niños.
Algunos fabricantes, en ocasiones admiten su uso en pequeñas dosis, pero el problema es la acumulación de estos tóxicos en nuestra piel, cuando utilizamos a diario productos como champús, jabones corporales, cremas hidratantes, aceites, lociones, colonias y que, por tanto, convierte esa pequeña proporción en una dosis que aumenta de manera considerable.
Y entonces, ¿cómo afecta esto a nuestra salud y fundamentalmente a la de los más pequeños? Según estudios realizados en Estados Unidos, a lo largo del día entramos en contacto con más de 126 químicos diferentes, del mismo modo que debido a la porosidad de nuestra piel, el 60% de lo que ponemos en nuestra piel es absorbido por ella.
Una de las mejores cosas que podemos hacer es “aprender” a leer las etiquetas, pues puede que no siempre tengamos acceso a comprar lo idóneo, pero si sabemos leer la composición de los productos que compramos, seguro que podemos comparar entre varios. Incluso en tiendas o establecimientos especializados donde apuestan por productos saludables y ecológicos existen diferencias importantes entre marcas. ¡La idea es empezar a hacer mejores elecciones en nuestras compras!
Las palabras orgánico, natural, hipoalérgico, no están reguladas y aunque poco a poco la normativa es más concreta, las marcas aprovechan para vender beneficios que en realidad no existen. Actualmente, en Europa se está trabajando para desarrollar una etiqueta universal que certifique qué ingredientes y requisitos debería tener un producto para ser certificado ecológico.
Otro de los ingredientes que habitualmente nos conquista suele ser el aroma o fragancia de las lociones, champús, cremas, toallitas higiénicas infantiles sin saber que es uno de los factores más tóxicos que un producto puede contener, pudiendo estar relacionado directamente con problemas de asma y reacciones alérgicas causados principalmente por inhalación.
Muchos de los productos convencionales incluyen ftalatos. Estudios de testeo prueban que los ftalatos interfieren directamente con el desarrollo hormonal y reproductivo en animales, por lo que con este tipo de datos es recomendable utilizar productos exentos de estas sustancias. Lo ideal es comprar productos cuyo aroma proceda de aceites esenciales que son totalmente naturales.
A la hora de comprar productos de limpieza seguid los mismos consejos que recomendamos para los productos de higiene corporal y cosmética. No en vano nuestro hogar recibe el nombre de la tercera piel. Mirad que vuestros productos de limpieza sean:
- 100% biodegradables, sin tóxicos.
- Aromatizados con aceites esenciales y con 0% de ingredientes sintéticos.
- Sin enzimas, ni blanqueadores o abrillantadores.
- Sin cloro, ftalatos, parabenos, colorantes artificiales.
- Sin componentes procedentes de ingredientes animales.
- Sin testar en animales.
- Elaborados con materias de base vegetal o mineral, no petroquímica.
Son pequeños pasos lo que hacen que disfrutemos de una vida más saludable, tomad conciencia de ello e incorporad progresivamente productos ecológicos en vuestro día a día.

Hola,
acabo de salir de Locatel, una cadena de farmacias grande en Venezuela y no encontré ni un solo Champú (Shampoo) que no contenga Lauril Sulfato de Sodio que es un tóxico, incluso todos los champús de niños lo tienen.
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